No, no se trata de la onomatopeya de un estornudo, ni de esotéricas fórmulas para realizar sortilegios, pero sí de unas palabras mágicas que no deben faltar en el discurso cotidiano de cualquier líder empresarial que se precie, sea o no gilipollas.
Si me lo permitís, dedicaré una serie de posts al concepto en sí, porque creo que bien lo merece.
A todas y a todos, siempre gracias, y no olvidéis visitarme en facebook y en twitter. Ya sabéis, continuamente a vuestro lado.






